TURISMO
Día Mundial del Turismo: viajar también es descubrir. Cada 27 de septiembre se celebra el Día Mundial del Turismo, una fecha que invita a mirar los viajes no solamente como una oportunidad de descanso, sino también como una forma de conocer culturas, historias, paisajes y personas. En Botánico Sur ya tenemos una puerta abierta al turismo con nuestras secciones dedicadas a Villa Ruiz y Arroyo de la Cruz. La propuesta puede girar justamente alrededor de eso: no siempre hace falta recorrer miles de kilómetros para sentir que estamos de viaje. Villa Ruiz: una escapada para recibir la primavera Con la llegada de la primavera vuelven las ganas de salir de la ciudad, disfrutar del aire libre y aprovechar los días más largos. A poco más de una hora de Buenos Aires, Villa Ruiz aparece como una opción ideal para una escapada de un día y para descubrir un rincón bonaerense diferente. El pueblo conserva el encanto de otros tiempos, con su antigua estación de tren, la capilla, sus calles tranquilas y construcciones que recuerdan su pasado rural. Una buena propuesta es recorrer el casco histórico y acercarse al antiguo Camino Real, disfrutando del paisaje y de ese ritmo pausado que caracteriza a los pequeños pueblos de la provincia. Para disfrutar al aire libre: La primavera invita a caminar por los caminos rurales, acercarse al Arroyo de la Cruz y conocer algunos de los lugares que forman parte de la identidad de Villa Ruiz. También vale la pena detenerse en su histórica estación ferroviaria y descubrir los tradicionales almacenes del pueblo. Y para completar el paseo, nada mejor que preparar el mate y armar una pequeña merienda al aire libre. Una manta, algo rico para compartir y algún rincón tranquilo pueden convertir una simple salida en una verdadera pausa de la rutina. Para comer rico: La gastronomía es otro de los atractivos de esta escapada. Entre las opciones se encuentran La Pulpería de Ruiz, con su espíritu tradicional; Magnolia, con una propuesta de cocina italiana y argentina; y Elvira Comedor, que invita a disfrutar de una cocina casera en un ambiente relajado. Un pueblo para disfrutar sin apuro: Villa Ruiz es de esos lugares que no necesitan grandes atracciones para conquistar al visitante. Su encanto está justamente en lo sencillo: caminar, mirar el paisaje, descubrir historias, comer rico y disfrutar de una tarde sin reloj. Porque a veces, para sentir que nos fuimos lejos, no hace falta viajar demasiado. Alcanza con recorrer unos pocos kilómetros, dejar atrás el apuro y regalarse una jornada de primavera en un pueblo donde el tiempo parece transcurrir de otra manera. El turismo me permitió convertir mi pasión por viajar en una forma de vida Por Carolina Marceca En este Día Mundial del Turismo quiero compartir una parte de mi historia, porque mucho antes de que viajar se convirtiera en mi profesión, ya era una de mis grandes pasiones. Creo que ese amor por los viajes nació en casa, especialmente de mi mamá, que siempre tuvo una fascinación enorme por París. Desde muy chica soñaba con conocer Europa. Mientras muchas chicas de mi edad imaginaban otros destinos, yo pensaba en el Coliseo, la Torre Eiffel o el Big Ben. A los 24 años finalmente me animé a cumplir ese sueño. Saqué un préstamo, compré un pasaje y un pase de tren y me fui de mochilera a recorrer 18 países europeos. Fue una experiencia que me cambió la vida. Conocí grandes ciudades, pequeños pueblos, estaciones de tren y paisajes que todavía hoy recuerdo con una sonrisa. Al regresar, descubrí casi sin buscarlo cuál podía ser mi camino. No podía dejar de hablar de aquel viaje: contaba mis experiencias, recomendaba lugares y explicaba cómo había recorrido Europa en tren. Hasta que un día alguien me preguntó: “¿Por qué no estudiás Turismo?”. Y esa pregunta terminó dándome la respuesta que estaba buscando. Así comenzó mi carrera. Trabajé en agencias de viajes, armé itinerarios y después llegué al mundo de la hotelería, donde actualmente continúo trabajando y tengo la posibilidad de conocer personas de distintos lugares del mundo. Con el tiempo entendí que lo que más me apasiona del turismo no son solamente los destinos, sino las personas. Viajar nos permite acercarnos a otras culturas, conocer distintas formas de vivir y descubrir historias que muchas veces no aparecen en ninguna guía. Porque viajar no es solamente visitar un lugar o sacarse una fotografía frente a un monumento. Es observar, escuchar, aprender y volver a casa llevando un poquito de cada experiencia. Quizás por eso siento que aquel viaje que hice a los 24 años nunca terminó. De alguna manera, todavía sigo viajando. En este Día Mundial del Turismo quiero compartir una parte de mi historia, porque mucho antes de que viajar se convirtiera en mi profesión, ya era una de mis grandes pasiones. Ese amor nació en casa, especialmente de mi mamá y su fascinación por París. Desde muy chica soñaba con conocer Europa y lugares como el Coliseo, la Torre Eiffel o el Big Ben.




